sábado, 20 de agosto de 2016

Primer relato: "Letargo".

LETARGO 


Capitulo 1 

Hace millones de años, antes de la existencia de la humanidad y del surgimiento del universo, cuando existía aquello que conocemos como “La Nada”. Solo ellos eran quienes Vivian y habitaban, hacían lo que quisiesen, sin leyes o mandato alguno, eran los reyes del Mundo. Cuando estaban despiertos y libres, sin ser privados de sus privilegios y con la libertad de poder desplazarse a su gusto por cualquier parte del espacio tiempo como ellos quisiesen. No existía categorización, no sabían qué era el bien y mal, quiénes hacían bien y quiénes daño, pues no había definición para nada, es difícil comprender qué es bueno y qué es malo, ¿quiénes tenían la “razón”? ¿Quiénes hacían lo mejor y más conveniente para los demás? Nadie lo sabe, mejor que sea así. Pues aquello sería querer limitar las cosas a meras y simples definiciones humanas, simplemente habían seres, deidades, materia incomprensible y fantástica en variedad, o como lo quieran interpretar. No habitaban en un simple, aislado y limitado lugar, condenados, encerrados u ocultos porque alguien se los ordenase. Ellos, aquellos míticos seres oníricos que no son dignos de ser conocidos por nosotros los humanos. Ningún ser humano en este mundo durante su primera existencia en la faz de la tierra podría llegar siquiera a darles creación o imaginar cómo serían. Imposibles e incomprensibles para la humanidad, al menos desde el punto de su existencia en la tierra. Cuentan que son pocos quienes en la actualidad han podido conocer siquiera a una de esas criaturas mórbidas y temibles, pues el lugar donde habitan es muy incierto. Pueden estar: desde el espacio, hasta dentro de ti. De todas las personas que se creen que han hecho contacto con ellos, ninguna ha vuelto para contarlo, cualquier ser humano quedaría aterrorizado y repugnado al verlos y ser controlados o manipulados por ellos, son muy pocos quienes han quedado con un poco de cordura y razón después de esas experiencias, y hasta el día de hoy no se ha podido saber cómo es que estos hombres han conseguido subsistir, aquella mínima porcentaje de vivos que han logrado sobrevivir han quedado en la memoria de varios siendo recordados como historias de fantasía. Aunque ni siquiera sé si aquellos pocos sobrevivientes se les podrían considerar humanos, pues lo más probable es que no lo fuesen. Todos ellos, esparcidos en distintos lugares, en las dimensiones, en los multiversos, la tierra, otros planetas, en las lejanas y desconocidas estrellas, en nuestros sueños o dentro de nosotros. Pero lo único seguro sobre ellos es que son responsables de nuestra existencia, y, quienes tengan el privilegio (o desgracia) de alguna forma interactuar con ellos no le espera nada bueno, no os esfuercen en buscar información sobre ellos, les resultara imposible, varios lo han intentado y han fracasado, pues peor sería si llegas a saber más de ellos, y ahora… ¿Alguien querría tener una experiencia con ellos? Quizás durante sus últimos minutos de existencia. Ellos habitan en los lugares más recónditos del espacio tiempo. No todos pueden hacer algo actualmente, algunos no están conscientes, pero cuando los principales tomen conciencia ese día será el fin, no solo de la humanidad, quizás también del universo mismo.

Capitulo 2

Un terrible final le depara a la humanidad, el día en que aquel que empezó todo despierte y vuelva para finalizarlo. Será el adiós para todos los humanos e incluso para algunos superiores a nosotros.
Él, que se halla durmiendo. Muchas de las actuales deidades, habitantes de los distintos universos, aunque nunca lo conocieron, sí lo han podido presenciar en distintas visiones: lo ven descansar, como éste intenta atacar, pero de su estado de reposo no se puede levantar, esto por consecuencia de la creación del mundo.
Eones de años atrás, antes de la aparición de la primera estrella. En un extenso espacio carente de vida y existencia, solo una deforme masa brillante sobresalía en ese paisaje envuelto por un sonido nulo y un enorme color negro.

Capitulo 3

-¿Puede alguien oírme? ¿Puede alguien sentirme? Cuán confuso y extraño me siento en esto que parece estar habitado por la inmensa soledad. Completamente perdido me hallo, no sé ni donde estoy, ni hacia dónde voy, no recuerdo cómo llegue aquí, ni siquiera sé quién o qué soy, ¿Estoy vivo? ¿O acaso estaré muerto?, Quizás ambas a la vez, o tal vez ninguna de las dos. Todo en completa oscuridad, sin ningún ruido en absoluto, la atmosfera está cubierta de un extenso silencio el cual se puede sentir en todo el sitio. No sé si por lo menos estoy caminando o si me encuentre en el aire flotando, pues no siento extremidades, ni parte alguna en mi cuerpo, no logro percibir tacto alguno. A este punto dudo demasiado de mi existencia, no creo que este lugar entre en alguna categorización existente.      
Pasan los días, pasan los años e incluso hasta los milenios; y aún no logro descubrir el motivo de mi estadía en este oscuro y vacío lugar, una profunda soledad tan indescriptiblemente infinita. Durante mi largo tiempo aquí he considerado demasiado, si realmente nada existe, nada más que la nada infinita. Deseo moldear esa nada, quiero ver color, y escuchar otro ruido más allá que el de mi propia voz y conciencia, que no me deja dormir por el frecuente recuerdo de mis intentos en vanos de hallar algo que sentir o ver, aun no hay creación alguna, he llegado a teorizar si no soy más que un ser artificial, pues no hallo explicación alguna de esta situación. He descubierto que tengo un enorme “don”, o poder, no tengo idea de cómo llamarle, pero a pesar de ello no sé cómo usarlo adecuadamente, sin embargo debo hacerlo. Así que arriesgándome a un colapso de energía que pueda inclusive acabar conmigo, pero a la vez iniciar otras cosas, he decidido hacerlo sin saber que pueda pasar conmigo después, si he de desaparecer o si sea un fracaso todo ese esfuerzo y no logre dar con nada, y en lo que probablemente serán mis últimas palabras, solo tengo que decir: que la vida y existencia misma comience. Hágase la luz.


Capitulo 4

Incontables eones de años atrás: después de que con el pasar de los años la ira y maldad se apoderara de los enormes seres, toda esa acumulación de egoísmo y perversidad en ellos, desató un enorme caos, dando paso a una inmensa guerra que perduró por mucho tiempo. Estas criaturas no había forma de quitarles su vida o existencia, así que no había otra opción más que dejarlos inconscientes, pero en un espacio como en el que habitaban en ese entonces esto no era posible. Entre un grupo de deidades se encargaron de crear varios universos, para utilizar estos lugares como calabozos para aquellos quienes estaban acabando con todo. Había que pararlos, y por ello fueron privados de su poder, y cayendo en un sueño profundo, en distintas partes del espacio tiempo yacen inconscientes aquellos dioses que un día dominaron todo para después quedar encarcelados entre distintos lugares de los multiversos, unos dormidos en las estrellas, otros más potentes, despiertos pero sin poder salir de su prisión. Aquella creación tan enorme y tan bien hecha necesitaba de mucha energía para poder originarse; entre un desgaste enorme de energía, los seres encargados de la creación de ese mundo no aguantaron y terminaron en un estado de desgaste, con el mismo final que su creador, quedando también atrapados sin poder ir a alguna parte. Aquellos quienes una vez eran los reyes de todo hoy son los prisioneros de su creación. Milenios próximos llegaría el origen de nuevas criaturas, muy diferentes a todo, formados de partículas provenientes del universo. La llegada de los humanos a la vida.   

Capitulo 5 

Con la llegada de la raza humana, los dioses encontraron una forma de entretenerse durante su largo encarcelamiento, podían comunicarse o manifestársele a los humanos de distintas formas: en ilusiones o en sus sueños (sueños los cuales muchas veces convertían en pesadillas); los torturaban, y hacían de sus mentes su propia mazmorra de sufrimiento. No sienten compasión alguna por los humanos, les encanta jugar con esas pobres y débiles mentes, que no son más que una diminuta insignificancia en todo el basto cosmos, sin saber que más allá de su zona hay seres mucho más poderosos que ellos, capaces de desatar un enorme fin si pudiesen salir de aquel infierno en el que fueron atrapados. A pesar de haber perdido su hegemonía en el mundo, aquella cárcel del universo no los logrará retener para siempre, solo necesitan de la suficiente energía para poder huir de allí, y así poder ser libres de nuevo. Les gusta alimentarse del miedo, pues para ellos, es de los sentimientos más fáciles de provocar en los humanos. El ver aquellas pobres almas y seres retorcerse por piedad, con el ánimo por los suelos y los nervios elevados a tal punto de caer en un sufrimiento inmenso, fáciles de manipular en ese estado de temor, se alimentan fácilmente de eso. Cuando logren recuperarse por completo a costillas de los humanos, el mundo ellos se han de tomar, y el creador será el líder de este feroz apocalipsis para la humanidad.
ÉL está por encima de todos y de todo, él es el gran creador, y con los sucesores de su linaje serán los destructores de todo. Solo ellos quedarán existiendo, pero fuera de nuestro entorno, para ese entonces ya nada tendrá sentido y todo lo que conocíamos se alterará quedando nada más que en un ambiente catastrófico de confusión, muerte y maldad.  
Liderando el caos que traerá consigo, los multiversos destruirán. Lleno de ira y odio el antiguo creador se encuentra dormido, de su prolongado sueño él se ha de levantar y así su trono retomará. Cuando Galisis despierte su fuerza a de desatar y así acompañado por sus  descendientes, con todo acabarán. Él es sinónimo de destrucción y crueldad, ellos, los antiguos dioses son la prefecta especulación de aquello que llamamos maldad, son los creadores del miedo y los originarios de nuestras pesadillas. Con esta atroz revolución el cosmos retumbara de miedo y el creador lo que alguna vez empezó, lo terminará, solo los incomprensibles dioses serán los únicos que queden en pie, para así un nuevo comienzo retomar, trayendo consigo el fin de una historia anterior.

Fin. 


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