Todas las historias publicadas, las podrás encontrar debajo de esta entrada. Aquí podrás encontrar diversos relatos e historias de: terror, suspenso y horror cósmico. Todas escritas por mí, espero que sean de vuestro agrado. Si tenéis alguna opinión, sugerencia o comentario no dudéis en hacerla. Pues me ayuda a mejorar, si desea manipular o hacer uso de alguna parte de este material, por favor consultádmelo y yo con gusto lo atiendo, por favor si hará ello dadme crédito de mi respectivo trabajo, pero no sin antes consultarme, gracias. Espero que te entretengas por aquí, y no dudes en dar tu sincera y respetuosa opinión. Gmail: Mardreandres@gmail.com Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100010810635545
En busca de una luz, algo que ilumine su oscuro sendero,
intenta una mínima esperanza él encontrar. Al menos una mano que poder tocar y
una gota de fe lograr tomar. Él quiere encontrar a dios, solamente busca un
hogar, solo desea llegar a la estación de la forzada y artificial felicidad,
para reencontrarse con sus esperanzas. Él solo odia, pero él no es quien crea
ese odio, solo se encarga de transmitirlo, es una pobre alma presa de ese
sentimiento. Ambiciona ser oído, ansía violar e interrumpir el silencio,
retumbar más allá de la oscuridad, asesinar la soledad y desbastar el dolor que
cubre su pútrida alma. Necesita de alguien que lo volteé a ver, más que querer
que los demás lo sientan, anhela poder a alguien sentir. Piensa que es horrible,
a pesar de nadie haberle hablado sobre él mismo, en ningún recuerdo suyo
alguien estuvo junto a él. Ni un solo amigo ha llegado a tener, ansiaba conocer
voces humanas, y callar esos demonios que tenía por conciencia, que le repetían
lo horrible que era. Nunca ha percibido el tacto de persona alguna, ni siquiera
él mismo soporta tocarse, pues se ve a sí mismo como una desagradable fealdad
inhumana abortada por la desgracia. Quiere encender las velas, pero éstas cada
vez más derretidas están, y el delgado humo que quedaba se desvaneció entre el
aire junto con su cordura; y a un túnel de descontrol y depresión fue a dar. Solo
la desolación y la soledad lo acompañan en su cárcel, en la que él mismo se encerró.
Cualquiera puede liberarlo, pero nadie se atreve a introducir la llave. No
puede hacer más que arrodillarse y sentir cómo con sus manos en la cara un
océano empieza a recorrer su rostro; ya no puede distinguir entre el día y la
noche, amanecer y anochecer es lo mismo para él, pues la alegría es algo
desconocido que por allí no se ve; únicamente un destello quisiese encontrar.
Tiempo después, luego de duraderos lapsos de existencia desventurada y ausente
de suerte, con esto finalmente se logra encontrar, sus lamentos llegan a su fin
y una mano de compasión consigue tocar, en un silencio eterno con aquella luz llega
a dar. El último brillo que pudiese contemplar, aquella mano no era más que la
de su propio cuerpo que tocaba su cuello mientras éste se encontraba colgando
de un nudo bien ajustado. Nadie jamás lo quiso ayudar, así que solo intentó
comprender lo que era poder descansar. Después de tantos aspavientos de
tristeza y sufrimiento, mientras su garganta acariciaba aquella soga, que sería
lo más cercano a una persona que pudo llegar a estar durante toda su aflicción,
con la tan anhelada luz logra dar.
Fin.
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