viernes, 23 de diciembre de 2016

Septimo relato: "La puerta de la ignota verdad final"

LA PUERTA DE LA IGNOTA VERDAD FINAL

Después de un apagón de iluminación en todo su entorno, los ojos abrió, con la finalidad de, entre la extensa nada despertar, para así una gigantesca puerta surgir, y una retumbante voz se manifestó:
-Bienvenido, pasad por aquí, habéis de encontrarte en la entrada hacia el punto donde todo es paz y felicidad, lleno de satisfacción y plenitud. Donde nunca hay oscuridad, y la luz es quien ha de reinar. Aquel sitio del que la humanidad mucho ha hablado y siempre ha querido imponer un pensamiento, como si éste fuese cierto, sin nunca antes conocerlo, siendo solo una conjetura formada por el analfabetismo. Mucho han de pensar sobre ello, mas su ignorancia no logran ocultar, solo la pueden disfrazar. Lo cierto es, que ninguno de ustedes puede comprobar y contar cómo es; para hacerlo antes deben llegar hasta aquí, sin poder salir. Quizás lo mejor es simplemente guardarse todas vuestras teorías llenas de subjetividad, que, al final, no son más que una ilusión en vano por desear una reconstrucción mental de este desconocido y singular lugar. Pensando todos, siempre, en cuán bello o aterrador ha de ser; para otros podrá ser desventurado y execrable. Todos han pensado en él, sabiendo que nunca lo lograrán comprender, sino hasta por sí mismos en lo que llaman “el más allá” poderlo observar. Un ser imperfecto jamás podría imaginar algo perfecto, y aquí la perfección es favorable para cualquiera, sin exclusión o rechazo alguno. El tiempo aquí pierde sentido, el ayer ya pasó, el futuro es solo una ilusión, mientras que del presente nunca nos percatamos a tiempo de su presencia. Nada de eso debe preocuparte, no hay espacio para la discriminación o el juzgar, pues tu color, religión o edad es solo una calificación impuesta por la sociedad. Solo en lo bueno nos hemos de fijar, nadie te podrá juzgar, ya que eso en el olvido ha de quedar. Donde la vida se nos pasa por nuestros ojos y nos da igual, porque ya nada importa más que lo surreal y la satisfacción hallada en la placentera tranquilidad. Ustedes, los seres humanos, en su totalidad, son bienvenidos, sin importar si hiciste bien o mal; a pesar de la relatividad del mal de los demás entre toda la humanidad. El transcurso de los conocimientos humanos finalizó, ahora la verdad has de conocer, para así el pacto con la realidad romper, y a otro lugar tan diferente a todo lo conocido, llegar a cruzar.
Dicho eso, una enorme puerta celeste y bien construida, tan bella como un ángel, se abrió y el rostro del descanso se le mostró. Finalmente se encontró con la alegría y libertad eterna. Éste era el salón de la satisfacción eterna, a donde todos queremos llegar, y curiosidad muchos tendrán, aunque, la mayoría, por momentos la piel se les ha de sacudir, cada vez que piensan en él.
Cruzó por fin la puerta que lo alejó de la existencia, su ciclo en el mundo había finalizado, el salón de la inexistencia humana y de la indeleble alegría, a él ya lo habría de albergar. En otro mundo finalmente reposaba.
Sus ojos humanos cerró, pero tal vez, de alguna u otra forma en un  sector diferente los abrió, o ¿quizás permanecieron cerrados? ¿O ninguna de las dos? Es un dilema, como la vida misma, entre el bien y la maldad, acompañada del gozo y la inconformidad.
Aunque aquí ya nada relativo a la vida y la humanidad poseían importancia. Lamentablemente, hasta no llegar a la perfección o la muerte, no podremos darnos cuenta de tal final, y no creo que la primera opción se llegue a cumplir. Por ende, nuestra mente humana, mientras apegada a la realidad esté y encarcelada entre las leyes humanas, no logrará saberlo. Hasta entonces, no existirá manera de saber, qué nos deparará cuando llegue nuestra oportunidad de cruzar la enorme, excepcional, e ignota puerta. 

FIN.

Si desea oír este relato narrado en vídeo, puedo hacerlo haciendo click aquí.


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