lunes, 13 de febrero de 2017

Noveno relato: "El adiós en el cementerio"

EL ADIÓS EN EL CEMENTERIO

Debajo de la fría lluvia de invierno, entre nubes grises y fuertes tormentas que expelían rayos que pareciese que fuesen enviados desde los cielos con una inmensa ira, los cuales generaban fuertes truenos con un sonido retumbante y ensordecedor, se podían contemplar relámpagos llenos de un gran brillo. El cielo retumbaba lleno de tristeza,  pero no más triste que los dos amantes que no alcanzaron a decirse adiós. Entre llantos y lágrimas desordenadas, que caen descomunalmente por su joven piel, con expresiones que solo pueden transmitir tristeza y lamentación, cerca de una superficie de madera, se halla él, recordando todo lo bello que había vivido con ella, con su bella amada, la cual probablemente no podrá volver a ver; sin embargo, desea observar y tocar su bello rostro por última vez. Aún puede oírla, siente aquella voz dulce que le recordaba a un hermoso amanecer lleno de paz y felicidad. Logra escuchar, en un tono bajo, la voz de su amor. Con todas sus fuerzas intenta  escarbar la tierra, para dañar y destrozar ese ataúd. Aquello es lo único que lo separa de su amada, pero ya es muy tarde. Deja de oír la voz de su dulce doncella, después de minutos de intentos por llegar hasta ahí siente como se va alejando, y finalmente como aquella suave voz se apaga. Muere en un intento en vano de poder verla por última vez, ya sus fuerzas no dan para más, completamente agotado y con las uñas dañadas, y, quedándose sin respiración, cierra sus ojos entre lágrimas dentro de esa caja de madera bajo tierra acompañado solo de su cristo de marfil situado sobre el ataúd. Lamentablemente, su esposa abandona el cementerio antes de él poder lograr salir de ahí.  

FIN. 

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